Gemelos y mellizos: La “bendición” de los nacimientos múltiples

Cuando un hijo viene al mundo, todas las familias consideran el alumbramiento como un acontecimiento y lo celebran con alborozo. Sin embargo, en ocasiones, el azar de la naturaleza o la intervención de técnicas médicas, hace que la gestación sea de dos o más bebés.

La especie humana, en su desarrollo evolutivo desde las especies menos avanzadas, ha ido adquiriendo una serie de capacidades y perdiendo algunos rasgos que conservan otras especies animales, como es la de dar a luz múltiples cachorros en cada parto. El útero de la mujer, por el contrario, ha quedado preparado únicamente para albergar un único feto, con lo que el desarrollo en su seno de más de uno, puede provocar una serie de problemas.

 

En primer lugar es preciso distinguir los llamados gemelos verdaderos o hermanos idénticos (monocoriales), que se producen como consecuencia de la división de un óvulo ya fecundado en dos partes iguales, y cuya incidencia aumenta con la edad de la madre, de los llamados mellizos o gemelos no idénticos (bicoriales), que se produce por la implantación de dos óvulos fecundados, y cuya mayor incidencia se debe al uso de técnicas de fecundación in vitro.

gemelos BC

Estos dos tipos de embarazos son muy diferentes desde el punto de vista de las complicaciones y de los resultados de salud de los recién nacidos, por lo que es fundamental que desde el principio del embarazo el médico establezca el tipo de gestación gemelar de que se trata.

Los embarazos multifetales (trillizos, cuatrillizos, etc.) naturales son rarísimos, y la mayoría se relacionan con técnicas de reproducción asistida. La ley española no permite transferir más de 3 embriones en fecundación in vitro, y en la mayoría de centros se transfieren sólo dos, con lo que el número de embarazos triples, cuádruples, etc., se ha reducido mucho últimamente. En muchos centros de reproducción existen recientemente programas de transferencia de embrión único.

Los embarazos gemelares, a diferencia de lo que la gente cree, son una fuente de problemas y complicaciones, a veces con consecuencias muy serias en la descendencia. Así sabemos que, en comparación con los embarazos únicos, los embarazos gemelares tienen más posibilidades de aborto, de muerte antes o después del parto, retraso del crecimiento intrauterino, y malformaciones, siendo mayor el riesgo en los embarazos gemelares monocoriales, y más aún en los de más de dos fetos.

Sin embargo, el hecho más importante que puede complicar a todos ellos es la prematuridad, es decir, el riesgo de nacer antes de tiempo o adelantarse el momento del parto. La posibilidad de que los gemelos sean bebés prematuros es 6 veces más grande que en los embarazos únicos, y aproximadamente el 50 % de ellos son prematuros.  Todo ello puede terminar en un aumento del riesgo de que el bebé pueda nacer con alguna secuela en su desarrollo neurológico. Algunos niños tienen déficits poco importantes, dificultad de adaptación en el colegio, ligero retraso, otros pueden tener déficits sensorial (de oído, de visión, etc.) y el los casos más graves, la llamada parálisis cerebral, que son niños con graves limitaciones, gran retraso mental y alto grado de dependencia.

Sin embargo, tampoco debemos levantar un alarmismo excesivo. La verdad es que la mayoría de los bebés de partos múltiples, sean mellizos, gemelos o trillizos, nacen generalmente sanos (de más a menos por este orden) y representan una verdadera bendición para las familias que los reciben. No debe olvidarse que en estos casos es muy importante ponerse en manos de un especialista con experiencia, y la opinión pública debe saber que las autoridades sanitarias llevan varios años poniendo en marcha políticas sanitarias destinadas a reducir el número de embarazos múltiples.

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